Breve análisis del Tercer Sector en España

Deja un comentario

El presente comentario tiene por objetivos generales conocer y analizar la situación actual del Tercer Sector y las ONG en España, profundizar en cómo los efectos de la crisis global (económica, pérdida de derechos y valores) han atacado a la acción social en nuestro país y orientar a la par que reflexionar críticamente sobre los retos o futuro del sector. Para llevar a cabo la investigación de los contenidos expuestos, nos hemos basado en varias lecturas de la bibliografía obligatoria. Primeramente, para ofrecer datos empíricos acerca la realidad de las ONG, empleamos el informe de la Fundación Lealtad ‘Las ONG españolas ante la crisis (2007-2013). Análisis de la evolución de las ONG de la Guía de Transparencia’. Con el fin de conocer las problemáticas actuales del sector y los retos, hemos considerado necesario recuperar el informe la Obra Social La Caixa ‘Estudio sobre el presente y el futuro del Tercer Sector social en un entorno de crisis’. Por último, nos pareció interesante conocer la visión de Donatella Della Porta y Mario Diani, en el capítulo ‘Individuos, redes y participación’ del libro ‘Los Movimientos Sociales’ para argumentar nuestras conclusiones de la reflexión. Hemos complementado las lecturas además con las notas realizadas durante las sesiones de ‘Voluntariado, ONG y Tercer Sector’, materia optativa del Máster de Sociología Aplicada: Problemas Sociales, así como de noticias de los medios de comunicación del país o artículos publicados en otros medios como el citado ‘La crisis y el tercer sector: una oportunidad para la transformación social’ de Pau Vidal publicado en Observatorio del Tercer Sector en 2008.

  1. Definición Tercer Sector en España

El concepto de Tercer Sector, en primera instancia, nos causa duda acerca qué aspecto de la sociedad nos estamos refiriendo. Así, el Estudio sobre el presente y el futuro del Tercer Sector social en un entorno de crisis define Tercer Sector (TS, en adelante) como el ‘conjunto de entidades privadas, formalmente organizadas, de carácter voluntario y sin ánimo de lucro. Surge de la libre iniciativa ciudadana y funcionan de forma autónoma y solidaria. Su principal función es impulsar el reconocimiento y el ejercicio de los derechos sociales individuales y colectivos, lograr la cohesión y la inclusión social en todas sus dimensiones y garantizar que determinados grupos sociales gocen de unos niveles suficientes de bienestar’.

Para que una organización forme parte del TS debe tener unos requisitos básicos: debe estar organizada formalmente, ser privada, de carácter no lucrativo, disfrutar de una capacidad de autocontrol institucional y partir de una participación voluntaria. Los principales actores que articulan el TS en España son la Coordinadora de ONG para el desarrollo (CONGDE), la Plataforma de ONG de Acción Social y la Plataforma del Tercer Sector.

La época de prosperidad económica y el estado de bienestar previa a la crisis financiera provocaron un crecimiento importante del TS del 2008 al 2011. Contrariamente a otros sectores (como el de la construcción o el financiero), la financiación pública del período 2008-2011 se caracterizó por mantener la inversión pública debido a la inercia presupuestaria y al desajuste temporal de los fondos del IRPF. Por entonces, se llevó a cabo una gran inversión pública en la producción de programas de intervención, que promovió la creación de múltiples pequeñas entidades del sector. El crecimiento de las ONG en esta época es debido al aumento de la financiación pública a un ritmo del 7% anual, procedente tanto de los fondos de la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo para entidades de cooperación como de fondos de la administración autonómica y local. Además del 3% de financiación privada.

Cabe destacar la paradoja que en la situación económica que se produjo la mayor disminución de fondos públicos, es la época de mayor actividad de las ONG dado que es en el momento en el que existen más necesidades sociales y personas vulnerables.

1.1 Más datos acerca el TS: Fundación Lealtad

La Fundación Lealtad, constituida en 2001 y con la misión de ‘fomentar la confianza de la sociedad española en las ONG’, presentó a finales de 2013 el informe ‘Las ONG españolas ante la crisis (2007-2013). Análisis de la evolución de las ONG de la Guía de Transparencia’, que nos sirve como muestra para percatarnos de la realidad. Así, la fundación nos muestra un análisis a 181 ONG, de las cuales el 71% son de acción social, 26% cooperación al desarrollo y acción humanitaria y el 3% restante de medio ambiente. En total, 103 son fundaciones y 74, asociaciones. El mayor número de organizaciones surgen en las década de los 90 (el promedio de vida es de 23 años de historia), donde se potenció la financiación y el desarrollo de las ONG con la asignación tributaria de un porcentaje del IRPF y la entrada de España a la Unión Europea en 1986.

De totas ellas, casi la mitad (40%) son entidades pequeñas con un presupuesto menor a un millón de euros, mientras que sólo un 5% son las denominadas por el informe como ‘muy grandes’, con un presupuesto entre 5 y 25 millones. Se observa cómo las ONG de cooperación (que tienen 6,4 veces más socios versus las de acción social) y las asociaciones (que tienen un 21% más socios que las fundaciones), son las que canalizan en mayor medida la solidaridad de los españoles.

En cuanto al número de socios, destaca la concentración de los mismos en 6 organizaciones, de tal forma que el 4% de las organizaciones concentran el 85% de los socios. Éstas son: Médicos Sin Fronteras, UNICEF, Oxfam Intermon, Asociación contra el Cáncer, Ayuda en Acción y Manos Unidas. Sin tener presente las tres entidades llamadas ‘organizaciones singulares’ al superar con creces el número de socios y financiación: Cáritas, ONCE y Cruz Roja. El resto y la mayor parte de las organizaciones (el 80%) tienen menos de 1.000 socios. A nivel interno, sorprende satisfactoriamente que el promedio de las mujeres es 38%, tres veces superior al de las mujeres cotizadas en el IBEX35. Así como en puestos de responsabilidad, el 58% de las ONG el cargo de presidenta, directora o ambos son ocupados por mujeres.

  1. Estallido de las crisis económica en las ONG

Como hemos señalado anteriormente, el estallido de la crisis económica para el Tercer Sector explotó en 2012. Año en el que se produce una reducción en picado de la financiación destinada al TS tanto pública (caída de un 10%) como privada, más sensible esta última reduciéndose debido al poder adquisitivo de particulares y disminución de la aportación de las Cajas de Ahorro. De este modo, 2012 se convierte en un punto de inflexión importante para el TS y la llegada de la crisis en la financiación pública debido a los:

  • Recortes en los presupuestos generales, cancelación de subvenciones, fusión de programas.

  • Dificultad de cobro de fondos presupuestarios: morosidad o retrasos en los pagos, cancelaciones de subvenciones ya presupuestadas.

  • Dificultades de acceso al crédito para financiar programas que se ejecutan antes del cobro de fondos públicos.

Las consecuencias fueron inmediatas en el sector: reducción de plantilla, desaparición de entidades o cierre de sedes (Proyecto Hombre), mayor competencia por los fondos e inicio de proceso de fusión entre entidades. Las entidades medianas y grandes que tenían mayor dependencia de financiación pública, fueron las más afectadas con la crisis económica. Según el ámbito de actuación, las entidades de cooperación al desarrollo y acción humanitaria y medio ambiente fueron las más perjudicadas con los recortes presupuestarios, que se destinaron a otros colectivos marginales de la crisis: discapacitados y desempleados, entre otros. En cuanto a las dos formas jurídicas de ONG del TS, las asociaciones crecieron en ingresos más que las fundaciones pero se vieron más afectadas a partir de 2012, por su mayor dependencia a la financiación pública.

Por último, como consecuencia a los recortes de financiación, las entidades se vieron obligadas a sumar esfuerzos en los trámites burocráticos para acceder a mayor número de subvenciones públicas. Además, las entidades se vieron forzadas a adelantar fondos y en consecuencia, a endeudarse. El 48% de las entidades analizadas en el estudio de la Fundación Lealtad tenían un ratio de deuda superior al 100% de sus fondos propios.

  1. Qué retos para el futuro son necesarios

El plan de acción de futuro a corto plazo es un ligero aumento de hasta el 20% de la financiación pública y privada, aunque siempre a un nivel inferior previo a la caída de 2012. Las opciones de crecimiento de las entidades serán las asociadas al sector privado. Con el cambio de dinámica, las entidades pasarán de ser meras receptoras a agentes activos de en la busca de financiación. La presión económica obligará además a que las entidades, antes independientes de su propia identidad, y colaboren entre sí, rompiendo barreras y compartiendo recursos. Por último, la disminución presupuestaria conllevará a una reducción del personal remunerado y, por lo tanto, un cambio de trabajadores y voluntarios.

El ‘Estudio sobre el presente y el futuro del Tercer Sector social en un entorno de crisis’ nos plantea varios retos esenciales para encarar con optimismo el futuro del Tercer Sector. Como observamos en el Gráfico 2, propone un modelo formado por entidades flexibles y adaptables a las necesidades sociales. Propone la búsqueda de fuentes de financiación alternativa que compensen la pérdida de la financiación pública, no únicamente apoyada en la misma. Exige dar mayor visibilidad al Tercer Sector para generar un cambio en rendir cuentas de las entidades. Seguidamente, remarca la idea de trabajar la mayor influencia, eficiencia e impacto del Tercer Sector en la sociedad. Además de incrementar la participación de la sociedad civil, así como la necesidad de sensibilizar al donante y a la ciudadanía para fomentar a la vez las redes informales de apoyo.

En línea de la importancia de las redes tiene protagonismo el capítulo Individuos, redes y participación’ del libro ‘Los Movimientos Sociales’, en el que Della Porta y Diani, nos acercan la importancia de las redes sociales personales para el reclutamiento en el acción social colectiva de las organizaciones. «La relación entre los individuos y las redes en las que éstos se inscriben es crucial no sólo para la participación de la población en la acción colectiva sino también para el sostenimiento de la acción en el tiempo y la forma particular que adopta la coordinación de la acción entre la una multiplicidad de grupos y organizaciones.» [Della Porta, Diani; 157] Así, las redes sociales se convierten en eje vertebrador para la construcción de vínculos sociales que favorecen las trayectorias activistas de los individuos.

Della Porta y Diani afirman que, ‘los individuos se involucran a menudo en la acción a través de sus conexiones personales con gente que ya participa en la misma. Estas conexiones les ayudan a superar los innumerables obstáculos y dilemas a los que normalmente tienen que hacer frente a la hora de decidir si hacerse activos, o incluso interesarse, en alguna causa.’ [Della Porta, Diani; 176] De este modo, las personas se vuelven activos por las relaciones previas que establecen en su entorno, convirtiéndose además ellos mismos en puentes de conexiones sociales con fines activistas diferentes.

  1. Reflexión final

Tras analizar y percatarnos brevemente de la realidad del Tercer Sector podemos extraer diversas conclusiones. El TS se conforma como sector de la sociedad marginado por agenda pública y la opinión colectiva de la mayoría de la población.

Por un lado, es el propio Estado quién no apuesta por el TS. En los últimos Presupuestos Generales del Estado para este año 20153, aumenta un 43,5% el I+D militar (creación de aviones, material del ejercito, submarinos…) respecto al 2013, mientras que el gasto para ayuda humanitaria se congela, limitándose a 16,8 millones para todo el curso.4 Por otro, la implicación y participación de la población española en Tercer Sector es muy baja. Según la Plataforma del Voluntariado de España, 7 millones de personas son voluntarias en alguna ONG, el equivalente al 15% de la población. La propia Plataforma presenta en su ‘II Plan Estratégico del Tercer Sector de Acción Social 2013-2016’5 dos problemas fundamentales del Tercer Sector: 1) el TSAS no dispone de medios para las prestación adecuada de bienes y servicios debido a los recortes de derechos e incremento de las necesidades sociales y 2) en un contexto de crisis, el TSAS no es un actor social y político con incidencia necesaria sobre la garantía de derechos sociales. Como vemos, la situación actual está en receso y consideramos que debería remontar a partir de la voluntad política, que apueste con eficacia y liderazgo para la participación, a base de recursos financieros y materiales suficientes para la investigación y con la colaboración de organizaciones, e incluso de la incidencia política y social, para coordinar el proceso de mejora de TS.

España ocupa el segundo lugar en desigualdad de Europa tras Letonia: 2,7 millones de menores viven en pobreza, que se suman al 25% de la población española que sobrevive en situación de exclusión, los datos del desempleo se cifran en 4,5 millones de personas… Lo avecina Mercedes Ruiz-Giménez Aguilar, presidenta de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo – España, en El País El modelo de desarrollo actual es insostenible. Los niveles de desigualdad entre la minoría rica y la inmensa mayoría empobrecida son absolutamente indecentes.’ Nuestro país es campeón en listas de desigualdad, pobreza y corrupción europea, por no decir, mundial. Con este frente devastador, y aunque algunos auguren éste como ‘el año del principio del fin de la crisis económica’6, el Tercer Sector debe buscar su espacio y reconocimiento como actores sociales vitales para millones de personas en países en vías desarrollo o no.

Según la Fundación Luis Vives, entre los retos que debe marcarse el modelo europeo del Tercer Sector es valorar sus aspectos diferenciales como sector no lucrativo (o el problema de identidad del sector) para tener mayor incidencia en la política. De ahí que consideremos que no sólo se deba apostar fuertemente hacia políticas del Estado de Bienestar para que mejoren las condiciones de vida de la ciudadanía española, sino también para evidenciar la importancia de las ONG en la población. Por otro lado, es curioso a la par que esperanzador que el Plan Estratégico de la Plataforma del Tercer Sector, con planteamiento hasta 2016 se marque como objetivos generales las demandas que debatimos en este apartado. Así, entre sus ideales estratégicos destacan ‘garantizar las mejores condiciones de prestación de bienes y servicios para colectivos vulnerables’ y ‘aumentar la incidencia política y reconocimiento como actor social’.

Anuncios

Autor: lau.rubiolopez

Periodista, estudiando problemas sociales (UCM)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s